Definition: a person who, individually or with others, acts peacefully to promote or protect human rights in accordance with the UN Declaration on Human Rights Defenders.
Human rights defenders (HRDs) are people who, individually or together with others, act peacefully to promote, protect, and advocate for the realization of any human rights and fundamental freedoms at the local, national, regional, or international levels.
The UN Declaration on Human Rights Defenders (LINK) is clear: being a HRD does not depend on profession, position, institutional affiliation, or formal recognition. What defines them is their work in support of human rights.
HRDs play an essential role in advancing all human rights, including those enshrined in the Universal Declaration of Human Rights and in core treaties, such as the International Covenant of Civil and Political Rights, the International Covenant of Economic Social and Cultural Rights and the International Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination Against Women, among others.
HRDs also play a vital role in strengthening democracy and the rule of law by promoting accountability and transparency. Their efforts not only support immediate protection of fundamental rights but also reinforce public trust in institutions.
Although not all HRDs are at risk, too many defenders in all regions face threats, harassment, stigmatization, criminalization, arbitrary arrest, violence, and in some cases even torture and executions because of their work. States have the obligation to protect HRDs ensure a safe and enabling environment for their work for the defence of human rights.
¿Quién es una persona defensora de los derechos humanos?
Definición: una persona que, ya se individualmente o con otras, trabaja pacíficamente para promover y proteger los derechos humanos de acuerdo con la Declaración de las Personas Defensoras de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Las personas defensoras de derechos humanos son aquellas que, de manera individual o junto con otras, actúan pacíficamente para promover, proteger y defender la realización de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales a nivel local, nacional, regional o internacional.
La Declaración de la ONU sobre las personas defensoras de derechos humanos es clara: ser una persona defensora no depende de la profesión, el cargo, la afiliación institucional ni del reconocimiento formal. Lo que las define es su labor en apoyo de los derechos humanos.
Las personas defensoras de DDHH desempeñan un papel esencial en la promoción de todos los derechos humanos, incluidos los consagrados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en tratados fundamentales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, entre otros.
También cumplen una función clave en el fortalecimiento de la democracia y el Estado de derecho al promover la rendición de cuentas y la transparencia. Sus esfuerzos no solo contribuyen a la protección inmediata de los derechos fundamentales, sino que también refuerzan la confianza pública en las instituciones.
Aunque no todas las personas defensoras están en riesgo, muchas en todas las regiones enfrentan amenazas, acoso, estigmatización, criminalización, detenciones arbitrarias, violencia y, en algunos casos, incluso tortura y ejecuciones debido a su labor. Los Estados tienen la obligación de protegerlas y garantizar un entorno seguro y propicio para su trabajo en la defensa de los derechos humanos.